El capitán la examinó, parpadeó y clavó la vista en Arya.
-Esto...¿Cómo...?
<< Jaqen me dijo que dijera las palabras también.>> Arya se cruzó los brazos sobre el pecho.
- Valar morghulis- exclamó con firmeza, como si supiera lo que significaba.
-Valar dohaeris- respondió él mientras se tocaba la frente con dos dedos
sábado, 5 de noviembre de 2011
Eso dicen
Dicen que el beso del principes resucitó a la princesa, que la princesa con uno pequeño desencantó al sapo; con uno ligero se ha llegado a traicionar, miles han sido robados y otros cautamente guardados; dicen que el beso de una madre sana y que el de tu mascota hace que dejes de llorar, que otros te hacen temblar y algunos especiales sonrojar.
Un beso, solo un beso, eso dicen... pero lo que pocos te han contado y aún menos han sido capaces de apreciar es uno, uno pequeñito, que se puede dar jugando, o cuando echas de menos a Mamá y Papá; es uno de los pocos que se dan con sinceridad...
El de un niño es un beso que no miente, que incluso si eres afortunado viene acompañado de un abrazo, es un beso verdadero, sin conjuras ni desencantamientos, ese es especial, es único...
A que eso no te lo dicen.
sábado, 29 de octubre de 2011
Ser

Yo ser agua que correr por ríos y océanos, ser gota que caer por piel de rostro pálido. Ser águila que tu ver volar encima de nsootros, también ser presa que llevar entre sus garras. Yo ser sol que comenzar a salir por horizonte, también ser luna que despertar cuando día caer. Ser calor de fuego y luz que iluminar, ser chispas de piñas y cenizas de cuando mañana llegar.
Refugio estar debajo de árbol, pero también entre resto de hermanos. Hermanos luchar y protejer juntos, ser uno,ser tribu.
Tribu cuidar de todo, porque todo ser tribu: tribu ser gota de lluvia, ser presa, ser sol y luna, también ser chispa y haber sido rostro pálido.
Yo ser tribu antes que ser indio.
martes, 25 de octubre de 2011
Juego de tronos- Canción de hielo y fuego
- ¿Un hombre puede ser valiente cuando tiene miedo?- preguntó Bran después de meditar un instante.
- Es el único momento en que puede ser valiente- dijo su padre.
- Es el único momento en que puede ser valiente- dijo su padre.
Detectives de papel
El escritor es en cierto modo un detective, persigue sin
cesar una idea tras otra, un reflejo en la superficie de un lago, un susurro en
el viento, un olor tenue pero fresco, pero por mucho que la sigue y la sigue
parece que nunca acaba de alcanzarla.
Escribir es un devenir constante, un ir y
venir sin parar de perder y reencontrar el rastro. Por el camino escribe lo que
ve y ve lo que escribe, muchas veces sin tener muy claro el límite que separa
el mundo real de la ficción. En realidad el escritor es un contador, un
contador de su propia búsqueda; todo se reduce a eso, buscar y ser buscado,
perseguir la perfección, el releimiento gratificante, la verdad de la palabra.
Todo lo demás no importa nada, sólo el texto sublime, el rastro en una brizna
de hierba que se mece con la brisa, nada más.
Es una motivación y frustración
constante, un choque eterno contra el muro de las limitaciones, un quiero y no
sé perpetuo; a la vez es un aprendizaje continuo, que deja un rastro de migas
tras de sí que permiten desandar lo andado cuando uno anda perdido, es un
camino lleno de cruces, aunque todos lleven al mismo sitio, es un barco a la
deriva de las ensoñaciones de la mente.
Ser escritor es vivir, por que la
escritura es vida, y por eso mismo el escritor anda siempre perdido, buscando y
viviendo en la magnificencia de la naturaleza misma.
lunes, 24 de octubre de 2011
07.20
Se sube al autobús aún adormecida; son las 07.20 de mañana y parece que la luna se resiste a retirar su manto. Se sienta y respira, y, una vez más, como cada mañana, comienza con el tedioso trabajo de desenredar los cascos; llega a la siguiente parada y por fin se acomoda del todo: calentita dentro de su abrigo, con su termo en la mano izquierda y el teléfono en la derecha.
La música empieza a sonar, demasiado alta para el que va a su lado, perfecta para ella; las primeras notas de Las Cuatro Estaciones comienzan a sonar y como si de llaves se trataran, van cerrando una a una su mente, haciendola complétamente hermética a cualquier estímulo exterior.
Poco a poco va llegando a su destino, y un escalofrío recorre su espalda tras el sólo de violín. La gente a su alrededor se prepara para salir, todos siguien la misma coreografía: bufanda, abrigo, guantes, comprobar si llevo el abono, mirar el teléfono y esperar...
Respira, el autobús comienza a decelerar y al llegar a su parada un pensamiento cruza veloz su cabeza: ¿Porqué no escribirlo?
La música empieza a sonar, demasiado alta para el que va a su lado, perfecta para ella; las primeras notas de Las Cuatro Estaciones comienzan a sonar y como si de llaves se trataran, van cerrando una a una su mente, haciendola complétamente hermética a cualquier estímulo exterior.
Poco a poco va llegando a su destino, y un escalofrío recorre su espalda tras el sólo de violín. La gente a su alrededor se prepara para salir, todos siguien la misma coreografía: bufanda, abrigo, guantes, comprobar si llevo el abono, mirar el teléfono y esperar...
Respira, el autobús comienza a decelerar y al llegar a su parada un pensamiento cruza veloz su cabeza: ¿Porqué no escribirlo?
jueves, 20 de octubre de 2011
Tic Tac
Tic
Tac, el reloj resuena por la habitación a falta de una conversación que
disimule el pasar del segundero durante un tiempo que se hace infinito.
Tic
Tac, de repente dan y cuarto y suena una musiquita, una de esas de reloj de
pared antiguo, que la sacan de la habitación del tiempo infinito y la
transportan a otra época. El sonido evoca un tiempo donde el titilar era de
tazas de café sobre los platillos y una animada tertulia se sobreponía al ya
entonces antiguo reloj entre pastelillo y pastelillo. La abuela se paseaba de
un lado a otro mientras la familia, sentada en círculo, ocupaba todas las
sillas de la casa.
Tic
Tac, son y media y el reloj vuelve a sonar, esta vez la lleva a un sitio mucho
más triste, todos vestían de negro y la lluvia claqueaba sobre el
cristal de la ventana. Un silencio lo envuelve todo, todo salvo el tic taqueo
del impertérrito reloj de pared. Tic Tac
Tic
Tac, menos cuarto y es navidad, en casa hacía un calor agobiante y el
aburrimiento mataba a todos mientras esperaban la hora de la ansiada cena. Tic
Tac, sonó una música que puso a todo el mundo en guardia, Tic Tac.
Tic
Tac y está de vuelta en la salita, mira a su alrededor, nada es como ella lo
recuerda, todo ha cambiado y ahora ya no hay nadie cerca, las luces están apagadas
y una suave luz de primavera entra por la ventana, sin embargo el tiempo no
pasa. Tic Tac, llaman a la puerta por fin, abre y le sonríe. Otra historia que
el reloj recordará cuando los testigos pasajeros del tiempo se hayan ido o
hayan olvidado.
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